La restauración y la conservación de los ecosistemas y bosques son practicas fundamentales para preservar la biodiversidad y garantizar un futuro sostenible. En alianza con el sector público, organizaciones productoras, federaciones indígenas, mujeres, niñas, niños y jóvenes, el proyecto impulsó diversas iniciativas que no solo contribuyen a recuperar áreas degradadas, sino también a fortalecer la conectividad ecológica entre paisajes, lo cual permite el flujo de especies, la resiliencia frente al cambio climático y el equilibrio de los sistemas naturales.

6,250.63 ha

de bosques se encuentran en proceso de restauración.

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de bosques se encuentran en proceso de restauración.

8

ACUERDOS

para la conservación de 42,920 ha de bosques liderados por pueblos indígenas

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la vida desde el territorio

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el trerritorio, un esfuerzo compartido

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RESTAURAR la vida desde el territorio

El proyecto impulsó la restauración de ecosistemas de manera activa y pasiva. La restauración activa es el proceso intencional, a través del factor humano, para recuperar un ecosistema degradado y favorecer el crecimiento de especies nativas que aporten al restablecimiento de la diversidad biológica de la zona. Como resultado de la alianza con el CIMA iniciada a fines del 2021, se ha logrado poner en marcha la restauración activa de 2,658 hectáreas del paisaje en las comunidades nativas de Yamino, Santa Rosa de Aguaytía y Mariscal Cáceres. En este proceso, ha sido clave la participación de las mujeres y hombres de los pueblos indígenas kakataibo y shipibo-conibo.

Con relación a la restauración pasiva, este es un proceso natural que se da a partir de la propia capacidad de resiliencia del bosque, considerando que no haya presiones ni barreras que impidan la restauración, de acuerdo con su propio ciclo vegetativo. A través del compromiso de las productoras y los productores de cacao y palma aceitera, se encuentra en proceso la rehabilitación de 3,592.63 hectáreas que forman parte de sus predios.

Conservar el territorio, un esfuerzo compartido

Como parte de los esfuerzos por conservar los territorios, se alcanzaron importantes logros: se crearon y fortalecieron áreas de conservación regional, se consolidó el rol de los pueblos indígenas en la protección de los bosques y se promovió la participación de niñas, niños y adolescentes en la educación ambiental. Estas acciones ya están generando resultados concretos en la conservación de ecosistemas y en el impulso de una gestión sostenible del territorio.

Con el objetivo de fortalecer la conservación, el proyecto brindó soporte para crear y fortalecer áreas de conservación regional (ACR) en las zonas de intervención.

Ucayali – ACR
Velo de la Novia.

Bajo el liderazgo de la Autoridad Regional Ambiental de Ucayali, se logró la creación del ACR ubicada en la provincia de Padre Abad, la cual protegerá 14,399 hectáreas de bosques montanos de yungas peruanas y bosques húmedos del Ucayali, ecorregiones clave para la regulación hídrica, la captura de carbono y la provisión de hábitats para especies en peligro. La creación de esta ACR generará impactos positivos en la gestión integral del territorio, promoverá el uso sostenible de los recursos naturales y fomentará la participación activa de las comunidades en la conservación y manejo del área.

Huánuco – ACR
Codo del Pozuzo.

En un proceso participativo con actoras y actores locales, se logró la elaboración del Plan Maestro del ACR Codo del Pozuzo, que protege 10,453 hectáreas de ecosistemas de yungas y bosques húmedos altamente biodiversos. Este logro, que da continuidad al trabajo impulsado por el proyecto Amazonía Resiliente financiado por el GEF, permitirá implementar un modelo de gestión integrada de los recursos naturales.

«Los acuerdos de conservación son muy importantes y son una experiencia que queda en la historia. Ahora ya hay conciencia de que, junto con las comunidades, debemos conservar nuestros bosques, porque de ellos vamos a tener una vida saludable y sostenible».

Kornesha Jaime Chihuanco
Presidente de la Federación de Comunidades Nativas Yanesha (Feconaya)

Los pueblos indígenas tienen un rol clave en la conservación de sus territorios. Como resultado de su compromiso, bajo el liderazgo de las federaciones indígenas, se logró la firma de ocho acuerdos para la conservación de 42,920 hectáreas de bosques. Sus planes de vida comunitarios reflejan este compromiso y buscan contribuir al bienestar de los pueblos en la actualidad y hacia el futuro.

Además, tomando en cuenta que las niñas, niños y adolescentes (NNA) son agentes de cambio del presente y agentes clave para las futuras generaciones, se implementaron, en alianza con la Asociación para la Niñez y su Ambiente (ANIA), cuatro espacios TiNi (Tierra de Niños, Niñas y Jóvenes). Estos espacios gestionados por las NNA contribuyeron a fortalecer su vínculo con la naturaleza a través del cuidado de plantas medicinales, el sembrado de árboles y la protección de la biodiversidad.

«El logro más importante es que las y los estudiantes ahora se relacionan de manera favorable con el ambiente, hemos construido una conciencia ambiental. Ellas y ellos saben cuán importante es la conservación de los bosques, que las plantas dan oxígeno y ahora están contribuyendo a crear un mundo mejor… Lo que queremos es expandir lo que nos han enseñado a todos los miembros de la comunidad».

Yamino Olivar Garay
Director de la institución educativa en la comunidad nativa de Puerto Azul