Hacia una producción sostenible a nivel ambiental, social y económico
Durante el 2024, se continuó trabajando junto a organizaciones y asociaciones de pequeños productores y productoras para promover prácticas amigables con los ecosistemas, que contribuyan a mejorar su productividad, competitividad y acceso a mercados diferenciados.
Como resultado, se han fortalecido las capacidades y se han generado incentivos a favor de ello, alcanzando a 4379 productoras/es dedicados al cultivo de cacao, palma aceitera, ganadería y otras actividades productivas realizadas por comunidades nativas (maíz, yuca, plátano y artesanía) en un área aproximada de 24 mil hectáreas. Además, se trabajó en conjunto con prestadores de asistencia técnica y otros profesionales con capacidad para replicar las buenas prácticas impulsadas por el proyecto.


Cacao

En alianza con Rainforest Alliance, se viene dando asistencia técnica a más de 200 productoras y productores de cacao que forman parte de cinco cooperativas y cinco comunidades nativas a través de sus federaciones indígenas con el objetivo de impulsar una agricultura sostenible y resiliente al cambio climático.
En ese marco, se logró que la reconocida empresa de chocolate “La Ibérica” establezca un vínculo comercial con cinco cooperativas agrarias cacaoteras de Padre Abad (Ucayali) y Puerto Inca (Huánuco) con la intención de comprar 45 toneladas de cacao. Esto representa un paso significativo hacia la promoción de una cadena de valor sostenible.
Para seguir impulsando una producción de cacao en armonía con el ambiente, es clave la promoción de prácticas sostenibles, el fortalecimiento de capacidades y la asistencia técnica. Por ello, en alianza con el ICRAF, se ha impulsado la adopción y el co-diseño de prácticas sostenibles en agroforestería, lo que ha permitido establecer 24 modelos de aprendizaje.
En la misma línea, las socias y socios del Comité Central con Desarrollo al Futuro de Curimaná en Ucayali también han fortalecido sus capacidades para mejorar su producción orgánica, a través de 30 unidades demostrativas que buscan poner en práctica modelos para ser aplicados por las y los productores. Esto ha dado resultados positivos y durante el año 2023, se logró incrementar la producción en un 29% respecto al año anterior, según el Comité.
Para continuar fortaleciendo la producción, en el caso de la Cooperativa Agrícola de Cacao Aromático Colpa de Loros, se realizó un acuerdo a través del cual 877 productoras/es vienen recibiendo asistencia técnica para la producción de cacao, bajo un enfoque de sostenibilidad y rehabilitación de cultivos, lo que les permitirá incrementar la oferta exportable de cacao aromático orgánico y libre de deforestación.
“En el campo, se están viendo muchos impactos del cambio climático: presencia de nuevas plagas, sequías, desastres naturales, entre otras. Todas y todos debemos de poner nuestro esfuerzo para implementar medidas preventivas y de mitigación. En Colpa de Loros, hacemos cacao bajo Sistemas Agroforestales (SAF) que es la mejor manera de cuidar los suelos”
Ernesto Parra, gerente de la Cooperativa de Cacao Aromático Colpa de Loros.
Conoce más sobre cadenas productivas de cacao con prácticas sostenibles
Ganadería


La ganadería representa un ámbito relevante para el desarrollo del país, al generar empleo para muchas familias en zonas rurales y contribuir a la seguridad alimentaria de la población. No obstante, de acuerdo con el Reporte Sectorial de GEI – Gases de Efecto Invernadero 2019, la ganadería produce más del 50% de las emisiones que se generan en el sector agricultura y se ha identificado un impacto ambiental vinculado a la conversión de los bosques y la degradación de los suelos por sobrepastoreo.
Frente a ello, el PPS viene trabajando junto a organizaciones productoras y actores clave para impulsar prácticas que contribuyen a un manejo sostenible del paisaje y reducir los impactos ambientales asociados a esta actividad.
Durante el 2024, en alianza con el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza – CATIE, se han diseñado paquetes con diferentes tecnologías silvopastoriles y prácticas de gestión participativas. Así mismo, se realizaron escuelas de campo dirigidas a 590 ganaderas/os de 15 organizaciones productoras, quienes vienen aplicando prácticas para potenciar la actividad. Entre estas, se encuentran los sistemas silvopastoriles, la planificación y arborización de fundos, la producción de plantones en viveros, la elaboración de sales minerales, entre otros.
Estas prácticas han generado impactos positivos; por ejemplo, se logró incrementar en un 30% por hectárea la capacidad de alimentación del ganado y ello se tradujo positivamente sobre la producción de leche, aumentando aproximadamente en un 60%. Además, en la actividad relacionada con el ganado para carne, hubo un incremento del 45% en la ganancia del peso, bajo la misma área de pastoreo.
“Con estos resultados hemos puesto más empeño para tener mejor control del ganado, tanto en sanidad y calidad. Gracias al PPS y CATIE hemos mejorado, tenemos un cambio. Esta será una experiencia para poder llevar a los demás ganaderos y demostrar que sí funcionan estas prácticas”
Eleazar Félix, productor y presidente de la Asociación Agropecuaria de Pueblo Libre de Codo del Pozuzo - AGROLICOP.
Palma

A nivel global, existe una alta demanda de aceite de palma, el cual es utilizado para alimentos, biocombustibles y productos de uso cotidiano. No obstante, ello viene ejerciendo una presión sin precedentes sobre los ecosistemas tropicales y representa un factor de deforestación, según la plataforma Folur. Por eso, es fundamental contribuir a los esfuerzos que se vienen gestando para impulsar prácticas que contribuyan a un manejo adecuado del paisaje.
En ese marco, el proyecto está trabajando con 1 897 palmicultores, incluyendo 683 mujeres, a través de asistencia técnica. Al 2024, 139 productores de palma aceitera han recibido asistencia técnica para implementar cuatro prácticas agroforestales en 10 unidades de demostración participativa, en coordinación con el COCEPU, sus asociaciones de base y en alianza con el Centro Mundial Agroforestal – ICRAF.
Además, 1137 productores del COCEPU y 545 productores de la Asociación de Palmicultores de Shambillo recibieron asistencia técnica para la aplicación de los principios y criterios del estándar para pequeños productores independientes de la Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible – RSPO, una organización que viene impulsando a nivel mundial estándares que contribuyan a tener mejores prácticas en la producción de aceite de palma.
Por otro lado, se realizó el programa de entrenamiento a 62 líderes y lideresas para fortalecer los esquemas de asistencia técnica de las organizaciones que conforman la Junta Nacional de Palma Aceitera del Perú – JUNPALMA, en alianza con CENIPALMA. Esto ha permitido desarrollar las capacidades técnicas y definir estrategias organizacionales para impulsar la productividad sostenible del cultivo de la palma aceitera, lo cual beneficia a 1758 productores/as.
Por último, se elaboraron 10 planes integrales de finca para la gestión de 417.32 hectáreas, que conforman áreas de alto valor de conservación y reservas de carbono en fincas de palma aceitera, en alianza con Earthworm Foundation.


Sumando esfuerzos con los pueblos indígenas

En el marco de los acuerdos suscritos con las federaciones indígenas y bajo su liderazgo, se desarrollaron actividades con el objetivo de fortalecer las prácticas productivas de los pueblos indígenas en cacao, plátano, cacao, yuca y maíz, a partir de criterios de sostenibilidad ambiental.
- Cacao: en alianza con UNAY, FECONAYA y FECONAPIA, se logró la instalación de cuatro módulos para la producción de biofertilizantes en las comunidades nativas de Santa Teresa y Nueva Alianza de Baños. Asimismo, en las comunidades nativas de Santa Isabel y Huacamayo se vienen construyendo módulos de poscosecha con el objetivo de obtener granos de alta calidad para incrementar el valor de sus productos. Por otro lado, más de 136 familias recibieron herramientas agrícolas e insumos orgánicos para la fertilización y control de plagas.
- Producción de plátano: se trabajó en alianza con la FENACOKA, FECONAPIA y ORNAU para que más de 96 familias participen en escuelas de campo y capacitaciones grupales, a través de las cuales vienen adoptando nuevas prácticas, conocimientos y habilidades para brindar una gestión eficiente a sus unidades productivas, conservando los servicios ecosistémicos.
- Producción de yuca: 28 familias productoras de la comunidad nativa Puerto Azul, base de la FENACOKA, están recibiendo acompañamiento técnico para mejorar la calidad de su producto, según las exigencias del mercado.
- Producción de maíz: en la comunidad nativa Shambo Porvenir, base de la FECONAU, como resultado del acompañamiento y asistencia técnica, las y los productores han logrado incrementar su producción en 60%, pasando de producir 2,321 kg/ha a 3,721 kg/ha. Además, han renovado su compromiso de proteger los recursos naturales mediante la reducción de la quema y la adopción de prácticas sostenibles que promuevan la conservación ambiental.
Nuestra estrategia con pequeñas y pequeños productores
